Hace unos años atrás me contaron la historia de una
joven del campo y su horizonte estaba lleno de montañas hermosas, todos los fines de semana salía
temprano a caminar cerca del cementerio del pueblo caminaba hasta encontrarse
con sus lirios rojos, tomaba unos cuantos y los llevaba a casa, a pesar de mi mala memoria aún recuerdo cuando
me contaste que con cosas muy simples se podía vivir muy feliz y yo siendo de
una ciudad tan complicada, sentí envidia y quise ser parte de tu historia y de
tus lirios.