Nuevo aire en mis pulmones, aire que vuelve y se va
el cuento no me lo terminaron de contar e invente uno que
otro final,
finales que entran en contradicción, nada más alejado de
esta vida criminal
seduce al vals del reloj, al futuro empeñado de fallar, a
esos pasos ya marcados
hay una maquina llamada tiempo y todo parece indicar que se
estropeo
alguna vez me acosté a soñar allá por los años noventa y
cinco
y de pronto el aliento a alcohol y una sombra en mi rostro
un cenicero en la mesita de noche y el corazón roto
tengo que correr, los juguetes se quedaron debajo de la cama
alado de los sueños inocentes, del primer amor, de una palabra
pintada a medias
hacen falta tantas trampas, esas maniobras que usaba para sonreír
hace falta esa arma con la cual defendía este pellejo contra
la realidad.