he domado a la suerte y a las ganas de volver a verte,
no me doy el lujo de extrañar a tu manos ni a tu voz
he considerado importante morir por un buen motivo
mientras no sea fin de semana, o días de fiesta
he domado a la muerte con unas cuantas monedas
y el tiempo que es tan odiado, se ha vuelvo un buen amigo
he considerado indomable e incorruptible a mis defectos
y mis virtudes se han vuelto irreconocibles y ajenas a su origen
mis gestos son arcilla fresca, y en mis manos esta la experiencia
que el tiempo y la practica le han dado, para hablar por mi
y mi voz es en verdad una segunda voz en mi cuerpo
y mis pasos, complices de futuras historias que escribir
no fuerzo a las coincidencias y no tiento al desconcierto
no miento porque no soy un estratega en esos juegos,
llevo lo simple a mi lado y lo complejo lo dejo de lado
llevo un amor en el pecho y en el puño mis anhelos