que en cualquier momento podrías despertar
enrredate en sabanas blancas
y usalas de armadura, que el día te puede golpear
repetiste a tu almohada, cinco minutos mas
luego diez, quizá el cama sea el mejor lugar para estar
reclamo el reloj con su grito una vez mas
miro bien son las diez, el día no se detiene por mas que no lo quieras empezar
el sol ya ha bañado la habitación con su luz
las ventanas están abiertas y puedo escuchar la ciudad
los sonidos de siempre, y casi en el mismo lugar
hoy las ganas de empezar no quisieron despertar
miro al cielo buscando un deseo
miro al suelo buscando una moneda
tengo suficiente con unas palabras de aliento
tengo bastante con soñar pequeños sueños.