No existen las mentiras tibias
y aun no he conocido a un corazón
que se haya quedado a medio sístole
y por supuesto no se diferenciar mis verbos de los tuyos
a lo imposible le cambio de nombre
a los ruegos los lleno de risas
y dejo que el viento sea parte de un intento
y dejo que un otoño cualquiera maquille mi invierno
lleno de caricias los recuerdos que se olvidaron de nacer
adjunto a mi razón, mis ganas de vivir
sueño que de pronto, lo que llevo dentro lo tengo alado
y decir que el camino no fue tan difícil, aunque no sepa mentir.
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