jueves, 19 de abril de 2012

DE VISITA


CAPITULO III





DE VISITA
Hoy en la noche me sentare a conversar con la muerte como todos los días, ella siempre viene a visitarme al alrededor de las once justo cuando ya estoy sentado en mi sala fumando un cigarrillo viendo como esta ciudad se empieza a pintar de ámbar.
-                    -   Joaquín ¿como estas?-me pregunta la muerte, con esa cara de ansias para ver si a mí ya se ocurrió alguna forma digna de matarme.
-                -    Aquí matando el tiempo como siempre.- le digo
-                -  Por lo visto aun no pierdes ese sentido del humor tan agrio.- me dice mientras sonríe a medias.
-               -  Y  tú no pierdes esa costumbre de venir a visitarme tan puntual y con tu cara de ansias. ¿acaso no tienes a nadie más a quien ir a joder?
-               -  Confió en ti Joaquín y sé que no me vas a decepcionar, pero dime ¿ya encontraste la forma de venir conmigo o aun sigues buscando excusas?
-                -    No te desesperes como yo hay muchos en este mundo, porque no  te vas a dar una vuelta, quizá mañana ya me encontraras listo para ti.
-                - Bueno, me voy, pero no es por ti, hay alguien que me espera en el piso de abajo, en realidad solo pasaba a saludarte, me caes bien.
-               - Pienso un segundo.- le caigo bien a la muerte !mierda¡ ¿qué tan mal estoy?, ¿cuántos en este mundo estarían contentos de caerle bien a este personaje que es temido por todos , creo que soy el único en aceptar a esto como algo natural.
¿Quién será esa persona que menciono la muerte? apago el cigarrillo y bajo por la escaleras pensando  que quizá sea un anciano enfermo o alguien agonizando por algun tipo de enfermedad.
Me acerco a la puerta y veo que esta se encuentra entreabierta y pregunto ¿hay alguien ahi? , nadie responde, escucho unos gemidos me acerco a la terraza y veo a una mujer joven, está mirando hacia el horizonte y cuando ella se percata que hay alguien en la habitación, se gira y noto que tiene una pistola en la bola y con la otra mano me  hace señas de que no me acerque, me detengo pues estoy congelado por la imagen.
-          ¡Hey! no tienes porque hacerlo.- Le digo mientras que la muerte abre los ojos mostrando una euforia sobrenatural por saborear a una nueva acompañante
-          Baja el arma conversemos un momento.-La mujer esta frente a mí, mientras que la muerte le susurra al oído, dándole aliento para que se quite la vida
Ella retira el arma de su boca, pienso que he logrado disuadirla de suicidarse., luego la mujer me dice “Nunca entenderías”, y en un movimiento brusco, levanta el arma y se dispara en la boca, la muerte se muestra contenta, saciada y extasiada por lo sucedido, toma el cuerpo y lo deja caer con suavidad al suelo, como si no quisiera que su nuevo trofeo se estropee.
Caigo al suelo ante tal escena, luego salgo de ese departamento tratando de que nadie me viese, subo las escaleras deprisa  abro y cierro la puerta silenciosamente, he visto como alguien se ha quitado la vida, esa persona pude haber sido yo, la muerte hoy pudo haber venido por mi y darme valor con sus susurros, pero no lo hizo ¿Por qué?
Después de unos minutos se empiezan a escuchar sirenas de patrulleros, puede que alguien me haya visto y me quieran inculpar, apelo a mi buena suerte y luego de que la policía entra y ve el cuerpo yo me mesclo entre los chismosos, haciéndome pasar por un curioso mas, puedo ver la  mujer tendida en el suelo, tal y como la vi antes de salir de su departamento.
 Mientras trato de estar tranquilo, la muerte se pone detrás de mío y me dice, espero que tú seas el siguiente, también espero que no seas tan fácil de convencer como esta pobre.
Al parecer le caigo bien a la muerte porque no soy una presa fácil de convencer.